Se habla mucho de los símbolos, hay quien dice que el hecho de que me guste mi escudo y mi bandera me convierten en un fascista, o en un franquista, o incluso en algo peor, en un nostálgico. Pues bien, lo soy, las tres cosas, un fascista, un franquista y un nostálgico, pero no es por ello por lo que me gustan mis símbolos.

Hay quien dice que mientras no los superemos no avanzaremos, que son una rémora que nos ancla al pasado y no nos deja dar una imagen de futuro que necesitamos. Tampoco estoy de acuerdo. Los símbolos son esencia, son lo que representa un ser que nos supera, y no estoy dispuesto a renunciar al león o al castillo, porque representan una parte esencial de España, el reino más activo en conseguir su renacimiento, no estoy dispuesto a renunciar a las barras aragonesas, que nos llevaron a ser los (hoy olvidados) señores del Mediterráneo antes de serlo del Atlántico, no renunciaré a las cadenas de Navarra, de las que cuenta la leyenda que Sancho VII el Fuerte, Rey de Navarra, rompió con su espada para acceder a la tienda del miramamolín moro en Las Navas de Tolosa. Jamás renunciaré a la Granada, que simboliza al último reino español.

Tampoco renunciaré al Águila de San Juan, porque representa la unión de los pueblos de España para lograr esa gran empresa común que se llamó reconquista, y que hoy muchos denostan, pero que nos hizo ser como somos. Igual que nos hizo ser como somos la cruz cristiana, que no por ser este un “estado” laico, o por haber en él muchos no cristianos deja de ser el símbolo en el que se basó, con sus luces y sus sombras, pero fundamental a la postre, la formación de España.

No renunciaré al yugo y a las flechas, porque son la representación de la unión de los cinco reinos, sin yugo y sin flechas, la unión no tiene sentido.

Tampoco renunciaré a las columnas de Hércules, porque un día, los marinos españoles decidieron que no eran el Non Plus Ultra, que sí que había algo y por ello siguieron por el mar el caminar del Sol.

No renunciaré siquiera a la Corona, porque ha sido la corona (hoy obsoleta) la que conformó mi Patria tal y como es.

Podremos renunciar a todos estos símbolos, entonces renunciaremos a lo que somos y sobre todo, al por qué lo somos. A veces me llaman friki por defender los símbolos, pero creo que sin ellos no somos nada, porque son ellos los que nos han forjado. Podremos hacer un símbolo de consenso, actual y sin connotaciones históricas, pero entonces estaría vacío, no será un SÍMBOLO, será un LOGOTIPO.

Oscar Gaitán.

 

Be Sociable, Share!

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies
    Web translate