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SOBRE LA NEGACION DE LA VERDAD

 

En un mundo que se llama científico y positivista, lo más curioso es la progresiva imposición de prohibir una ‘verdad’ incluso si se demuestra cierta.

Cuando Galileo demostraba que la tierra giraba alrededor del Sol, no se examinaban sus pruebas sino las ‘consecuencias’ para la ideología bíblica. No importaba si era o no ‘verdad’ sino sus consecuencias.

El sistema actual denuncia oficialmente esa posición pero en cambio efectúa la misma actitud constantemente.

Hace un tiempo en Canadá había una ley que indicaba que si se decía algo cierto, con pruebas de certitud razonables, no podía prohibirse su publicación. No era preciso que fuera una certitud total, sino que se basara en pruebas y datos razonablemente lógicos. Esta ley se anuló tras el proceso a Zundel, puesto que así Zundel puedo usar el proceso para presentar pruebas de sus dudas sobre la versión oficial del llamado Holocausto, y eso fue demoledor.

En otro caso similar a Faurisson no se le pudo condenar por ‘mentir’, en Francia, al poder él demostrar que lo que decía tenía base plausible de veracidad. NUNCA más han tratado de acusar a un revisionista de ‘mentir’ pues en ese caso podría presentar las pruebas de que no miente… y eso no lo desean, así que las leyes ahora no hablan de si se miente sino de prohibir decir algo, sea o no cierto.
No se trata ya de que lo que no sea deseable por el sistema sea ocultado por la prensa y los medios de difusión, eso es algo político, incluso comprensible. Se trata de prohibir aquello que es cierto, aun siéndolo y aceptando que se presentaran pruebas y datos.
La prohibición de la ‘Verdad’ es algo inusitado en una sociedad que se vanagloria de ‘científica’ y de apoyar la libre expresión.

Uno puede pensar que me voy a referir al revisionismo holocaustico, que sin duda es un ejemplo, pero voy a tratar el tema de una forma más general.

Hace poco el gobierno polaco ha prohibido por ley que se difunda la persecución a los judíos por los polacos en la II Guerra Mundial. No acusa de falsedad sino simplemente se prohíbe publicar nada en ese sentido.
El gobierno turco prohíbe que se hable del genocidio armenio, y el gobierno de Armenia prohíbe negar ese genocidio.
En España se prohíbe en la nueva Ley de Memoria Histérica alabar públicamente a Franco incluso por temas que merezcan alabanza.

En Alemania se prohíbe incluso al abogado defensor tratar de probar que algo que dijo el defendido es cierto. No se permite siquiera presentar pruebas de ‘veracidad’ en el tema revisionista porque la ley no acusa por ‘mentir’ sino por expresar un tema sea cierto o no.
La Rusia actual se niega a reconocer el Holocausto contra los ucranianos establecido por Stalin (el llamado Holodomor, matanza por hambre).

E Israel prohíbe dudar de la versión oficial de los vencedores de la II Guerra Mundial incluso si esa opinión se realiza en el extranjero.
En China está prohibido presentar pruebas o fotos sobre el genocidio anti tibetano realizado por Mao.

Hemos comentado los temas de Historia, pero hay prohibiciones similares en temas biológicos o de tendencias sexuales, etc.
Lo importante en todos estos casos no es la prohibición de difundir falsedades o de insultar o difamar, sino prohibir incluso pretender dar pruebas de veracidad, o sea prohibir el método científico general en todo debate.

Esta es la base de todo: hay en la metodología científica un acuerdo general, que incluso el sistema acepta y defiende, de forma que no puede combatir esa metodología por ser ‘racional’, y ‘materialista’ (en el sentido de que no acepta especulaciones extra científicas).
En cambio cuando se pide usar esa misma metodología a temas como los indicados, y otros, no solo no se aplica sino que se prohíbe con penas de prisión. E incluso, en países donde no se puede llegar a prohibir legalmente como en USA, se despide de todo cargo e incluso se le quita la licencia profesional al que propone un estudio científico sin prejuicios.
Nos encontramos pues ante la evidencia de una ‘religión laica’ extra científica que impone su inquisición ideológica fuera de la ‘verdad’, con la agravante de hipocresía al defender públicamente una metodología y libertad que luego niega cuando afecta a su ‘religión’.

La Verdad nos hace libres.

R. BAU

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