STÉPHANE BLET

Considerado una genialidad sin parangón al piano.
Su amplísima discografía nos ofrece ese marchamo de veracidad que lo corrobora: medio millar de composiciones propias en paralelo a sus muchas versiones de imperecederos como el polaco Frédéric Chopin o como el alemán Johannes Brahms.
Podía haber seguido sin desviarse un ápice de esa cómoda vida en la Música Clásica: haciendo lo que más le llenaba de corazón, aupado al culmen de su carrera, de gira en gira alrededor del Mundo, recibiendo el aplauso del público, premios, condecoraciones…

Tal parece que un día, empero, se miró al espejo. Fue cuando se decidió a dejar negro sobre blanco lo que consideraba realidades incómodas de la masonería. Sabía bien de lo que hablaba pues fue uno de ellos.
Alain Soral lanzó al mercado una de sus polémicas obras.
A colación de lo previo: aquello que publica el revolucionario suizo arrasa en Francia.
Ambos eran amigos. También de Bruno Gollnisch, de Dieudonné M’Bala M’Bala, de muchos más repudiados por una sociedad enferma de pusilánime hipocresía.

Hacía cacho que el nacido en París residía lejos, en su personal exilio allá en Turquía, para que el acoso de, por ejemplo, la Liga de Defensa de los especímenes sin mácula alguna, cesara de una jodida vez.
Y es que a raíz de ir generando una bibliografía nada pírrica se le escupió cualquier cosa menos buen chaval: xenófobo, facha, conspiranoico, populoide, odioso, radical e imperdonable impío, se supone, por sus verbalizaciones desfavorables a según qué cosillas feas del pueblo de quienes se perciben a sí mismos elegidos.
Incluso algunos Paparazzi de los medios de desinformación gabachos llegaron a endosarle el apodo de nazi lírico.

Defendió la causa nacional de aquellos árabes que sufren desde demasiados decenios la barbarie de Sión, pagada con los millones de dólares anuales de su Golem americano. Con la misma ausencia de pelos en la lengua denunció la demoníaca agenda globalizadora que quiere aniquilar el alma de Europa.

Falleció el viernes VII del mes en curso de MMXXII. La causa esgrimida: DEFENESTRACIÓN…
Quien se crea lo de caerse por un balcón, felicidades pues.
Un hombre libre.
Que ahora en paz descanse.

HERR NEIN


 

Décès du célèbre pianiste français, Stéphane Blet, exilé en Turquie

Stéphane Blet était à Genève lorsqu’il est tombé du balcon d’un appartement privé.

https://www.aa.com.tr/fr/monde/d%C3%A9c%C3%A8s-du-c%C3%A9l%C3%A8bre-pianiste-francais-st%C3%A9phane-blet-exil%C3%A9-en-turquie/2469189

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