TALIBAN Vs GANAPANES

Los Taliban carecían de apoyo aéreo, de drones, de helicópteros artillados, de apoyo artillero, de humvees, de carros de combate, de chalecos antibalas, de armamento moderno, de botas especiales. Los Talibán se dividen en partidas de alrededor de un centenar de muyahidines; se desplazan en camionetas Ford antiguas -unos pocos de ellos-, en motocicletas de fabricación rusa o paquistaní de los años 70 o a pie. Su calzado son sandalias o deportivas. Su armamento es variopinto: kalasnikov -en muchos casos, de sesenta años- y M16 capturados a las Fuerzas de la Coalición Internacional o al Ejército Afgano.

Mientras los soldados occidentales llevan un equipamiento de cuarenta kilos, los muyahidines sólo llevan diez kilos: el fusil de asalto, un poco de comida -pistachos, té y algún otro tipo de alimento- y agua. Por ello, pueden entablar combate o eludir la acción militar de los Ejércitos de la Coalición o de la OTAN según les convenga. Las partidas de muyahidines se desplazan de las aldeas a los desiertos y a los valles y reciben el apoyo de los campesinos afganos. Son duros, frugales, sufridos. No necesitan más que lo que les da el entorno.

Si los soldados occidentales no contaran con el poder militar de Occidente y con el equipamiento, armamento y tecnología de sus Ejércitos, no saldrían de sus cuarteles en sus países. Y es lógico. El muyahidin lucha y muere por su patria y por el Islam. El occidental está por una nómina.

PEDRO PABLO PEÑA

 

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