TERROR NUCLEAR: 6 Y 9 DE AGOSTO DE 1945, CRIMEN CONTRA LA HUMANIDAD

El verdadero enemigo de los Aliados Occidentales y de la Unión Soviética, Alemania, estaba vencido. La diplomacia y la coacción de los Aliados Occidentales habían tejido una alianza mundial contra Alemania, porque amenazaba el modelo económico, social y moral anglosajón. Derrotada Alemania, los EEUU tenían que demostrar a la Unión Soviética, a la que los Gobiernos USA y Británico, y los industriales y financieros de ambas potencias, habían armado y financiado, quien era la única superpotencia.

El 16 de julio de 1945, en el desierto de Arizona, EEUU lanza la primera bomba atómica. Con ese as en la manga, viaja el día siguiente a Postdam Harry S. Truman, Presidente de los EEUU, para reunirse con sus Aliados. La Conferencia de Postdam se desarrolla entre el 17 de julio y el 2 de agosto de 1945. Truman exige la rendición incondicional de Japón. El uso de la bomba atómica ya era un plan adoptado por la Presidencia y el Alto Mando USA. Parafraseando un dicho español, la bomba atómica era “una patada a la Unión Soviética en el culo del Japón”.

El 6 de agosto, a las 8:15 h, una Superfortaleza B-29, bautizada como Enola Gay -en honor al nombre de la madre de su comandante, Paul Tibbets-, lanza la primera bomba atómica de la Historia contra una población civil: Hiroshima. La bomba también había sido ‘bautizada’ con el nombre de Little Boy: 4’4 toneladas y 64 kilos de uranio. Resultado: 70.000 muertos en el acto, más alrededor de otros 30.000 en días sucesivos como consecuencia de las heridas terroríficas.

El 9 de agosto, la Superfortaleza B-29 ‘Bock’s Car’ despega de madrugada para lanzar sobre otra ciudad japonesa la segunda bomba atómica, ‘bautizada’ con el nombre de Fat Man. Uno de los motores del B-29 se estropea. El Jefe de la operación, Paul Tibbets, deja en manos del piloto abortar el ataque. Éste da la vuelta, pero de regreso vuela sobre Nagasaki y decide lanzar la bomba, ya que estaba en la lista de ciudades objetivo. A las 11:02 h, Fat Man cae sobre Nagasaki: 80.000 muertos en el acto, más alrededor de otros 40.000 en fechas posteriores.

Más de 200.000 muertos, decenas de miles de heridos con lesiones horribles y las secuelas de la radiación durante décadas. El Gobierno Imperial aceptó la rendición incondicional. De no haberlo hecho, la lista de Ciudades mártires de Japón se hubiera incrementado. La determinación criminal de USA era total.

Con crímenes contra la Humanidad, se construyó el Nuevo Orden que impera hasta hoy.

PEDRO PABLO PEÑA

 

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