TEXTO PARA UN SOLSTICIO

…Y decidieron dejar de ser unos desarraigados.

Y de masa adormecida, manipulada y alienada quisieron pasar a pensar, a actuar y a vivir como estirpe.

Se propusieron, pues, redescubrir sus raíces y reencontrarse consigo mismos.

Apostaron por desempolvar los valores de sus ancestros e insuflarles vida.

Se propusieron rescatar la cosmovisión que a sus más remotos padres había dado forma; rescatarla del olvido y del menosprecio a los que el mundo moderno la había sometido.

No dudaron en que, para no sucumbir definitivamente, debían recobrar la fidelidad a su sagrado linaje.

No vacilaron en que la sacra comunión con sus antepasados volvería a iluminar lo más profundo del ser de cada uno de ellos y a iluminar su destino como estirpe.

Percibieron que volverían a encender en su interior la llama de lo Absoluto si reencontraban el cordón dorado que les entroncaba con sus orígenes Trascendentes.

Rescataron el culto al fuego porque el fuego compartía su naturaleza luminosa con el Sol.

Y, de esta manera, a través de ritos solares fueron accediendo al Conocimiento de la genuina Realidad Superior de la existencia; una Realidad Suprema que, si se quería acceder a ella, no entendía de lo mutable, de lo impulsivo ni de lo pasional, sino que sólo admitía una única vía: la vía activa y majestuosa del autodominio y de la impasibilidad.

Y, tras todo ello, supieron que los principios que, en adelante, les harían de guía, faro y eje no serían nunca más aquellos principios nefastos que les habían arrastrado hasta el actual paroxismo, hasta la presente decadencia.

Y así, con convicción, emprendieron el exigente camino.

EDUARD ALCÁNTARA

 

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