EL TOCATA: LA HORA DEL BAILE

Terroríficas imágenes difundidas estos días del gallego bailando alocadamente -tres pasitos adelante, tres pasitos para atrás-, prestamente cubierto en las apariencias de la pista de baile por un séquito del gaviota sisters of dance de tiros largos y orondo pandero; me han traído a la memoria la época de la música disco de los 70, cuando la discoteca fue el centro social de cualquier urbe.

¡Ah!, bailar… ese ejercicio mediante el cual puedes perder desde tu reputación el día de la fiesta navideña del curro, hasta la fe en tu desodorante.
“Danzad malditos” parece querer decirnos Rajoy, como en el melodrama clásico de Sidney Pollack donde con el premio de un extenuante maratón de baile en plena depresión, cientos de desesperados persiguen aplazar su miseria algunas semanas más.

En fin, como esta sección va de música y no solemos prodigarnos mucho por las pistas de baile, les dejo con otro clásico, en este caso musical, que nos transporta al nacimiento del funk.

Barry White no fue el único gordo que provocó el contorsionismo más atroz; menos conocido, Bobby Thurston logró colocar en 1980 su “Check out the groove” en el top ten de las listas británicas.

Nada mal para la época, con la fragilidad creativa actual sería número uno absoluto varios meses.
Aunque no estoy seguro que Mariano lo conozca. Él es más de María Jiménez.

LARREA     FEB/2018

 

 

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