EL TOCATA: SI3G TAYLOR! H3IL SWIFT!

Por las muchísimas veces que usaron su imagen (siguen usándola) como ‘NS MEME… Por las veces que la han empleado (empleándola siguen) para lo mismo, aunque a lo FASHWAVE…
Así pues, por los servicios (sin buscarlos) a la causa, la chica se merecía algo. Ni que fuese un episodio para ella sola en la sección EL TOCATA (que no sería poco, honrada ha sido).
El que fuese fémina rubicunda de brillo azul en los iris la hizo ideal para hackear (en la medida de las posibilidades) los mismos códigos visuales de las sociedades en las que, por imposición, malvivimos.
Tocar los cojones. Incordiando que es gerundio. Colar mucha simbología. Trolling. Aprovechar el humor para lo ideológico (del cachondeo chusco a, paradojas, la más seria sonrisa que hace pupa a la demosensiblería…).
También porque era la única que, a su manera, se salía de, ejemplo(s), las derivas paranoicoesquizoides de KATY PERRY o el asco como la vergüenza ajena que provoca esa viejuna pécora de MADONNA (esperando el día en que se reúna con especímenes a lo Carmen de Mairena, degeneraciones con sidaísmo, demás bípeda marginalidad que la hicieron ricachona).
Y aunque ella no es oriunda de Nashville, se crió e hizo mujer allí, donde los pseudovalores liberales, los propios de las pocilgas de California o de Nueva York, ni cuajan en esa población de Tennessee, por lo que no hacen que el lugar huela mal en demasía.
Las cosas se debieron hacer bien cuando la prensa musical (que de música no sabe nada de nada), como la que no lo es, pulsaron la alarma: que si nuevo icono de la supremacía blanca, que si musa del neofascismo, ‘NAZIS LOVE HER… Ni por asomo, que os jodan Paparazzi del carajo.
Dicho lo que debía ser dicho en los primeros párrafos, TAYLOR ALISON SWIFT FINLAY es aquella jovenzuela que de promesa del COUNTRY (siguen sin perdonárselo los desafectos a ese Folk americano) pasó a fenómeno de masas MAINSTREAM.
A lo largo de su carrera ha colocado no pocos de sus Singles en el podio de los Billboards a escala mundial, sonando con machaconería en las radio fórmulas, ha vendido discos como churros, generando millones de dólares de sus giras, un buen pellizco en Merchandising por el derroche de las acérrimas de sus fans, etc. etc. etc.
Y del mismo modo ha recibido calumnias, bromas sin pizca de gracia, difamaciones, maleducadas carcajadas…
Lejos de lo baladí, el problema no es sólo que posea dorada melenilla con ojicos glaucos (el cliché de siempre). También lo es el que sea la única Yankee de eurodescendencia pura que se ha podido igualar en cifras generales a chabacanas zumbonas del palo BEYONCÉ.
Obvio: sabemos que vender fábulas ensuciando raciocinios es lo que buscarían los innombrables o aquello de la hembra empoderada aunque siga siendo igual de guarraza que cuando deambulaba con la melopea Junkhead por su barriada, que lo cool es ser una orgullosa (afro)racial, que lo pálido en melanina un bodrio es, que la Overdose de Twerking (cosillas de negros, de los apodados allí chicanos) es simple baile no sexualización de zagales, etcétera.
Todo vale cuando lo que se quiere es sorber los sesos de las nuevas generaciones. Hago referencia a las ídems que nos preocupan: las propias (de hijas a hermanas menores pasando por sobrinas con lelas mamis). Las demás, que se nieguen a ello o que pringuen en ausencia de queja lo abobinable posmoderno. A buscarse la vida… Más cuando luego maldicen a los civilizadores…
Y mal negocio poner a caldo a una chica que ha hecho de su persona una Trademark en sí misma. Ahí empezó la reacción que se ha explicado al principio: no por la belleza de sus melodías o por la profundidad de su mensaje, sí por su herencia biológica. Simple.
STYLES (composición a cargo de la susodicha, parece que dedicada a un famoso exnovio o la previsible movida de desamores), se publicó como sencillo que hacía 3 de su númerico álbum 1989 (el anual en el que nació, el que sumaba 5 a su discografía): rasgado de seis cuerdas Funk, una sonoridad que en algo recuerda a Miami Vice (el Revival de los década de los ’80 ahí sigue, bien vivo), muchos bajos secuenciados, percusión de refuerzo, Claps (de fondo) que parecen sopapos en la cara por el Reverb, piano, voz propia (sin apenas manipulación con el San AUTOTUNE, ese del que ahora se abusa sobremanera).
POP comercialoide, poco recorrido sesudo pero con una calculadísima producción para ser pegadizo como el chicle: el abandonado en el suelo callejero, el cabrón que se adhiere sin quererse despegar después… De ese Pop de popular que buscaría la aprobación Millennial.
Link por duplicado (a 1080p): el del Audio a secas. Aunque primero el vídeoclip. Tal parece uno de esos anuncios que quisieran venderle al personal la enésima fragancia (sigue el lenguaje de la publicidad al dedillo).
No suelen ser del agrado de servidor los prefabricados como el del enlace. Pondero, eso sí, el apropiacionismo de la disidencia (consiguieron lo que deseaban que era hacer ruido) a ambas orillas del océano que separa el nuevo del viejo mundo.
Que se sepa, TS no se ha quejado por ello, algo que no implica su aprobación. Tampoco viceversa.
Así que nada más. Salvo lo de…
SI3G TAYLOR!
H3IL SWIFT!
Herr Nein

 

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