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EL TOCATA: THE CRANBERRIES – XXV EFEMÉRIDE DEL ÉXITO

Se cumple el vigésimo quinto aniversario de la publicación del larga duración que aupó a THE CRANBERRIES hasta lo más elevado del Indie (medio Grunge y medio Pop) de consumo masivo por aquel entonces: NO NEED TO ARGUE.

Lo consiguieron empezando vía el primer sencillo, ZOMBIE, con la voz inconfundible de curiosa Mezzosoprano (cuerdas vocales que generaron la dicotomía Amor – Odio) de la fallecida DOLORES Mary Eileen O’RIORDAN Greensmith.

Aunque es el más aplaudido de su discografía, el resto de álbumes posteriores no desmerecería en absoluto: canciones como Promises, Animal Instinct, Just My Imagination, When You’re Gone, Salvation o Linger lo prueban.

La portada, eso sí, es icónica (sobre gustos…): el cuarteto irlandés en un sofá de mugre casera, luciendo algunos de ellos las Doc Martens (qué recuerdos, carajo), el acierto en la dirección de fotografía, esos listones de madera del suelo que mostrarían en sus más delgados laterales referencias de medida, colocación, fabricante o construcción (subliminal detalle para la Working Class autóctona: algo que repetirían con distinto cariz en su To The Faithful Departed…).

Volviendo a la cantante principal (fue la menor de nueve hermanos en un humilde hogar en zona agrícola) del grupo de provincias (a muchísima honra) de la Isla Verde.

Puede que aquí los Mass Media musicales no se hicieran excesivo eco, sin embargo sí los Paparazzi anglocabrones a la que procuraron machacar siempre que pudieron (empero, no es menos cierto que le reconocieron sus multiinstrumentistas aptitudes creativas): ser cristiana católica apostólica y romana (obvio o al menos debería serlo), conocida amiga de la birra (ídem, era de temperamento gaélico… sin intención por ello de menoscabo alguno a la fe nazarena), cuando dijo que la primera vez que se cruzó con un negro le produjo asco al verlo (comprensible xenofobia, lo que debe considerarse un pecadillo: achaque de sinceridad en un país de idiosincrasia insular donde la africana minoría se concentra en la urbe capitalina), sus declaraciones poniendo en duda el (nulo…) derecho de la mujer al aborto (al igual que indicar el perjuicio en la salud femenina, contra las propias chicas), algún que otro altercado al jalear al sector SkinHead del público en sus bolos, la vez que declaró sentirse cercana a los postulados del BNP (extrema derecha o neofascista: en Reino Unido, lerdos como son, incapaces son pues en dicha materia ideológica), detenciones policiales con agravante de resistencia a la autoridad, repartir ostias no consagradas contra la tripulación de aerolíneas (fue una vez, considérese otro pecadillo entonces), el reconocer haber sido abusada sexualmente siendo cría durante casi un exasperante lustro (esos dos ovarios bien puestos: antes del asqueroso y feminoide Hashtag #MeToo) y (oh, sorpresa…) para disgusto inglés, el hijo o hija de puta o puto no era un cura papista. Etc.

Ahí va el costumbrista (de casi Realismo Mágico) videoclip en monocromo de la muy celta ODE TO MY FAMILY o la dedicatoria (en el audiovisual… porque la letra va por otros derroteros pese a que, al menos en parte, no alejados) a los que comparten vínculo de sangre, la Familia (numerosa) que es la base de cualquier sociedad europea que se preciase de serlo, ergo: A LOS TUYOS. También a esos allegados del vecindario que comparten alegrías y penas colectivas, a la dignidad del rico aún siendo en externa apariencia pobre, a aquellos ancestros que fenecieron pero de algún modo aquí siguen (en el vivo recuerdo), el paso de la minoría de edad al mundo adulto, la nostalgia, al respeto por la sabiduría del anciano de piel arrugada, a la comunidad (nacional…) reuniéndose en el Pub para tomarse unas pintas después del duro curro (el derecho del obrero por el que bregó a su favor el gran literato Chesterton en la época del auge de los prohibitivos doblemoralistas protestantes), al legado que supone la descendencia (continuidad… futuro…), a lo tradicional en general y a la Patria (de la citada Dolores, el batería Fergal Lawler y los dos hermanos músicos Hogan, uno el seis y el otro el cuatro cuerdas de la banda): ÉIRE – Poblacht na hÉireann.

Pd: Adjuntando también la versión en acústico (eso sí: sólo el audio) del tributo a lo familiar (con la misma portada a priori, aunque marcada por el inexorable paso del tiempo).

HERR NEIN

 

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