UN CUENTO TREKIE

 

Cuaderno de bitácora de la nave espacial Enterprise.
Informe de Incidencia Intergaláctica, por el Capitán William T. Kirk.

El pasado lunes, el Mando de la Flota Estelar me comunica que el sargento Peláez ha sido detenido por la Policía del Pensamiento de los Ferengi mientras disfrutaba de un permiso en una de las lunas de Nedula. Aunque el informe es algo confuso parece ser que el motivo de la detención han sido unas declaraciones suyas en una taberna del poblado recreativo de Linmus 12.
Tras las preceptivas identificaciones e invocaciones de los Tratados Galácticos logro visitar al sargento en la prisión donde es retenido. A continuación reseño la transcripción del diálogo mantenido en su celda.

“- Vamos a ver Peláez, ¿Qué has hecho esta vez?

– Que no he hecho nada, mi capitán, se lo juro por Vulcano. Que yo sólo he dicho que lo que estaba contando el orejón de la mesa de al lado era una trola como el sombrero de un picador y, de pronto ha llegado la pasma orejona y me ha dicho no sé qué de que si delito de negacionismo y patatín y patatán. Y me han entrullao, ya ve usted.

– Cálmate Peláez, y vayamos por partes. En la denuncia consta que has afirmado públicamente que uno de los Dogmas Fundamentales del Pueblo Ferengi es, cito textualmente, “un camelo que no se lo cree ni un klingon harto de zumo fermentado de uvas intergalácticas”. ¿Es eso cierto?

– Verá usted, capitán Kirk. Si es que la cosa es de risa. Resulta que el gachó de las orejas decía que, cuando la Guerra de Antares, los terrícolas habíamos asesinado a cuatrocientos millones de ferengis prisioneros ¿Se lo puede usted creer? ¡Cuatrocientos millones! Y, claro, yo le he dicho que eso no se lo creia ni él, que ni en toda la Galaxia había tantos ferengis y que, además, hubiera sido del género tonto cargárselos cuando tanta falta hacían en las fábricas de armamento ¿No le parece a usted?

– Coño, Peláez, ¿es que no sabes que está prohibido legalmente negar la Gran Matanza de Ferengis? Es un Dogma Obligatorio protegido por las Leyes Fundamentales de la Federación Intergaláctica.

– Pero, mi capitán, es que cuando le dije que, si eso era cierto, dónde coño estaban enterrados tantos millones de ferengis, va el tío y me contesta que los habíamos incinerado. Como si fuéramos mongolos y, en tiempo de guerra, hubiéramos dedicado miles de toneladas de combustible a quemar bichos de éstos en lugar de abastecer a nuestra flota de combate. ¿Usted se imagina la cantidad de combustible que hubiera hecho falta para quemar tanto orejudo? Si es que no hay por dónde cogerlo. A mí, lo que más me jode, con perdón, es que me tomen por gilipollas. No sé si me entiende mi capitán.

– Te has metido en un buen marrón, sargento. Hablaré con nuestro embajador en Nedula a ver qué puede hacer.

– Bah, no se preocupe, mi capitán. Al fin y al cabo, no he matado a nadie. Sólo he dicho lo que pensaba sobre el tema éste. A mí, si me demuestran que lo que dicen estos cansinos de las incineraciones y los millones de víctimas es verdad, yo me disculpo con el marrajo de la taberna y santas pascuas vulcanianas. Tampoco es cuestión de sacar las cosas de quicio.”

Hasta aquí el diálogo mantenido en la prisión. Adjunto al presente informe la copia de la petición que he remitido al Gran Consejo Holochístico de la Autoridad Ferengi para que me sean entregados los restos mortales del sargento Peláez tras su ejecución.

J.L. Antonaya

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