EL VATICANO, ESE PROSTÍBULO

El indigno ocupante de la Silla de Pedro ha terminado por ceder a las presiones de López-Obrador y ha remitido una carta, en la que, con motivo de las celebraciones por los 200 años de Independencia de Méjico, ha pedido perdón “por los abusos personales y sociales cometidos por la Iglesia Católica en la Conquista Española”.

La afrenta a España, Descubridora y Evangelizadora del Nuevo Mundo, es evidente. La felonía de la Jerarquía católica y de gran parte del Clero contra la Nación Española es sangrante. La Iglesia Católica existe porque el Espíritu Santo y España, como su instrumento, la han amparado. Fue el César Carlos, sus Tercios y sus Lansquenetes quienes detuvieron la Herejía luterana. Fue ese mismo César quien puso todos los recursos de la Monarquía Hispánica y del Sacro Imperio al servicio de la Fe Católica, aún a riesgo de perderlos. Fue Carlos I de España y V de Alemania quien consagró su vida para construir una Monarquía Universal bajo la Doctrina de Cristo. Fue el Concilio de Trento, con fuerte sustento español, quien definió la Contrarreforma. Fue la España Nacional la que, en una Cruzada -Capitaneada por el Generalísimo Franco-, garantizó la supervivencia de la Iglesia Española tras una de las más terribles persecuciones de la Historia al Cristianismo. Nada de todo esto ha sido tenido en cuenta por ese majadero que ocupa indignamente la Silla del Pescador. No nos pilla por sorpresa. La Iglesia Oficial ha sido una Ramera a lo largo de la Historia.

Quien debe pedir perdón es el Estado Mejicano a la Iglesia Católica Mejicana por aquella inicua Ley Calles, que persiguió el Culto Católico y desencadenó una de las más crueles persecuciones religiosas del Siglo XX, que dio lugar a la Guerra de los Cristeros.

A quienes deben pedir perdón el Vaticano y la Conferencia Episcopal Mejicana es a los Cristeros por la traición a su Causa en 1929, cuando pactaron a su espalda con el Gobierno Mejicano masón. Sólo Monseñor Leopoldo Lara y Torres, Obispo de Tacámbaro, en Michoacán, permaneció leal. Desde entonces, los Católicos tradicionalistas mejicanos rompieron con el Episcopado. En sus Misas, se rezaba una Oración por la Hispanidad y se cantaba una canción a Cristo Rey y a la Virgen de Guadalupe con la música de la Marcha Real, porque abogaban por la integración de Méjico en la Monarquía Española y se alineaban con la Causa Carlista.

PEDRO PABLO PEÑA


 

El Papa Francisco pide perdón a México por los «pecados cometidos» en la Conquista española

Las relaciones entre la Iglesia Católica y la Administración Obrador han dado un giro tras la carta

https://www.abc.es/internacional/abci-papa-francisco-pide-perdon-mexico-pecados-cometidos-conquista-espanola-202109281054_noticia.html

 

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