VOTANDO, QUE ES GERUNDIO

Antes de seguir escribiendo, quiero destacar algunos párrafos memorables del artículo que nos deja el muy humanitario Diario Público.
Así tal cual, para la reflexión antes de meternos en harina:

-“Según el Observatorio Permanente de la Inmigración (OPI), el número de extranjeros en el Estado español con certificado de registro o tarjeta de residencia en vigor a 30 de junio de 2018 es de 5.331.774”.
-“Las personas de origen extranjero en Madrid representan más del 13% de la población total, 436.640 personas, según la última estadística municipal.Solo uno de cada diez pudieron ejercer el derecho de sufragio en las pasadas elecciones municipales de 2015”.
-“Supone una subida del 7% respecto al año anterior, una tendencia estable durante el último trienio”.
-“De las quince nacionalidades más numerosas en Madrid, nueve podrán participar en las elecciones municipales. Solo entre ellos suman más de 180.000 personas, que podrían ser clave en el resultado final”.
-“Su participación podría, entre otras cuestiones, evitar la sobrerrepresenación de Vox en determinados municipios”.

Es decir y de manera sucinta: Público sugiere que haciendo trampas con los extranjeros se podría doblegar la voluntad de los españoles.
Ese sería el exacto resumen del artículo del libelo izquierdoso y si a alguien le parece demagógica mi afirmación, quédense con este párrafo que hace referencia al sistema de pre-inscripción vigente en la legislación española: “Sería mucho más sencillo si eliminásemos el requisito del registro previo o buscásemos fórmulas para reducir su impacto con un sistema similar al de los españoles”.
Esta propuesta ya raya en el esperpento.

Lo primero que hacen los inmigrantes africanos cuando alcanzan nuestras costas es deshacerse de su documentación e inventarse una identidad falsa, casi siempre asumiendo como propia la nacionalidad de países en conflicto
para, en primer lugar eludir su deportación, y en segundo lugar intentar alcanzar el status de refugiado.
Por otro lado, está acreditada por la policía la suplantación de personalidades y otros fraudes en las tarjetas de residencia.
O tarjetas sanitarias que son empleadas simultáneamente por distintos individuos. O pisos-patera donde hay censadas 3 personas y con la misma documentación viven 30.
Por hacerlo corto… una merienda de negros.
Con esas garantías personales de los residentes ilegales, el diario Público sugiere que cualquier inmigrante sea inscrito en el censo electoral.
Porque, ¡oigan!, lo importante es que no tenga representación la extrema-derecha incluso aunque ésa fuere la voluntad del pueblo español.
Y ésa es la forma que tienen los zurdos de entender la democracia.

Yo quiero recordar a la progresía furibunda que en las democracias las mayorías cambian leyes y que determinadas propuestas tendrán en el futuro no muy lejano un efecto boomerang: los mismos que “recondujeron” la voluntad de los españoles, nos obligarán a dejarnos crecer las barbas, azotar convenientemente a nuestras señoras y a orar cinco veces al día; seamos de izquierdas o de derechas, que esa parte les importa un soberano pijo.
Me pregunto qué derecho natural tiene un señor senegalés o una señora afgana que han entrado ilegalmente en España a decidir cuál es el futuro que los españoles nos queremos dar a nuestro país.

LARREA   EN/2019


 

Elecciones municipales 2019 ¿Puede el voto migrante frenar a la ultraderecha?

https://m.publico.es/politica/2076309/puede-el-voto-migrante-frenar-a-la-ultraderecha/amp

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