EL VOTO AL ‘MAL MENOR’

No ha sido uno sino varios los camaradas que han comentado votar a VOX aunque están contra la política de VOX totalmente sionista y capitalista, las razones son dos: una es simplemente el centralismo histérico que se ha extendido en España como reacción a la igual de necia epidemia de separatismo, pero hay otra razón, y esa se extiende a otros votantes y partidos en general, es eso que llaman ‘voto útil’.

La idea del voto por utilidad es algo muy introducido en la mente de mucha gente, que en sí mismos no creen en ninguno de los partidos que se presentan (con mucha razón) pero creen que ‘su’ voto puede servir para alguna utilidad en las elecciones, y aceptan votar ‘al mal menor’, de la misma forma que creen que la ’democracia es el menos malo de los sistema’. No votarían a un buen partido si no tiene posibilidades (no hay ‘utilidad’ en ese voto) y prefieren votar a un ‘mal partido’ pero que evite otro mal mayor.
En lógica todo ‘voto útil’ es un ‘voto al mal menor’, puesto que si se vota por una utilidad y no por creer en ese partido, de alguna forma es votar a algo negativo, del que no se cree ni se comparte, renunciando a votar a lo ‘correcto’ (si existe) por una utilidad que evite algo peor.
Antes de comprender el ‘voto útil’ y su corolario, ‘el voto al mal menos’, es necesario tener claro la ‘utilidad del voto’ en general.

El voto como medio
Una opinión sobre un tema no se puede valorar sin más por el número de opiniones que la apoyan. Hay mil ejemplos de ello: nadie aprueba un examen por el voto de los alumnos sino por la corrección verdadera de las respuestas.
Pero al mismo tiempo cuando los que opinan están similarmente cualificados en un tema que no es obvio, no parece mala idea el voto. Para elegir al responsable de controlar una obra en una comunidad de vecinos, parece lógico que voten los que habitan esa casa por estar todos ellos interesados y conocerse.
El voto pues tiene sentido cuando no hay una cualificación especial necesaria para opinar sobre el tema, cuando los votantes conocen directamente al votado y sus cualidades, cuando los votantes están igualmente implicados en el tema a votar, cuando cada votante y votable no tiene algo que lo descalifique para opinar o ser elegido sino que tiene cualidades que lo hacen adecuado al cargo.
Estas condiciones solo se cumplen en votaciones restringidas en número, lugar y tema.

La aceptación del voto en la democracia de partido actual
No hay ni un solo motivo razonable para considerar el voto masivo, igualitario y a partidos como algo aceptable o lógico y mucho menos algo ‘moral’.
Ni los votantes conocen a los elegidos, ni son votantes iguales en conocimientos o calidad, ni los elegidos han demostrado calidad alguna humana en sus actos previos, todo se basa en la propaganda de masas que depende del dinero (de los créditos a partidos y de los medios de difusión masivos), los partidos no cumplen luego lo prometido y todo es una farsa.
En realidad la gente lo acepta por diversos motivos:
1- No se imaginan otro medio mejor para elegir.
2- Creen en la igualdad como una religión, que ha sido impuesta por la propaganda masiva.
3- Asumen que la alternativa es una dictadura.
4- Se creen lo que dice la prensa, Tv y medios de masas.

No tenemos ningún reparo moral en considerar el sistema democrático de voto actual no solo como una estupidez absoluta sino como un medio del poder económico para dominar el poder político. Ningún respeto por la democracia.
1- Hay medios mucho mejores de elección. Ya he comentado en varias ocasiones las condiciones y medios razonables de elección.
2- No somos en nada iguales y menos en calidad de opinión. Mi voto es un insulto para personas más entregadas y mejores, mientras que el voto de un miserable sería un insulto a mi voto.
3- La dictadura no es la alternativa a la democracia. En realidad la democracia es una dictadura hipócrita del dinero.
4- Los medios de masas mienten siempre al servicio de sus dueños, el dinero.

Un tema muy curioso es que el votante actual demócrata nunca, nunca, se siente corresponsable del resultado práctico de su voto. El que el partido votado gobierne y sea un desastre de corrupción o de resultados reales, no parece afectar al votante. El votante actual no siente nada más que la obligación de echar un papelito en una cajita una vez cada 4 años. Todo lo que pase luego es algo ajeno a la responsabilidad de ese voto.
Eso no pasa en otros casos cuando, por ejemplo en una junta de escalera de vecinos, el resultado de la votación si afecta a los votantes y si piden explicaciones y reclamaciones del resultado.
Esto por si solo indica la realidad del valor de la idea de votar.

Ajustarse al camino legal
La legalidad es solo la voluntad de ‘orden’ que establece el Poder. No es algo moral ni ético.
Moralmente lograr un gobierno ético y correcto por medios no ‘legales’ pero ‘morales’, es algo perfectamente aceptable.
Tratar de asignar a la legalidad una moralidad es la idea relativista democrática, que cree que la mayoría de votos a los partidos define lo que es moral.
Así pues despreciando la legalidad nos encontramos que el respeto a la legalidad viene dado por dos temas:
– Cuando la legalidad se ajusta a lo ético.
– Cuando no se tienen medios para seguir otro camino ético, se debe aceptar la necesidad (no la moralidad) del camino legal.
Curiosamente la ÚNICA revolución que se realizó por medios legales fue la Nacionalsocialista, ninguna otra.

Nunca nada es perfecto
Recuerdo un camarada de Cedade que estaba haciendo un gran estudio sobre racismo pero nunca lo acababa, total, nunca lo acabó, tenemos parte de ello manuscrito pero inacabado. Para colmo ahora ha traicionado todas sus ideas y no podemos usar sus textos ni siquiera inacabados. Lo perfecto es normalmente carente de la cualidad ‘perfecta’ de la realidad.
Es interesante conocer aquella ‘prueba’ usada en tiempos pasados de la existencia de Dios: El Ser Perfecto debe existir, si no no tendría la cualidad, muy correcta y deseable, de la existencia, luego no sería Perfecto.
La realidad es que prácticamente nunca encontraremos nada perfecto. Hay que luchar por soluciones que sabemos imperfectas. El problema es acotar el grado de imperfección aceptable.
La imperfección no debe ser inmoral sino adolecer de ser algo incompleto por necesidad de la realidad, no por deseo.
Y recordar que hay algo peor que hacer cosas no del todo perfectas, que es no hacer nada ni siquiera imperfecto.
Cuando a menudo un camarada indica que se va de un grupo porque hay tal o cual problema dentro del grupo (real muchas veces) siempre trato de hacer el mismo comentario: Marcharos inmediatamente si es algo gravemente inmoral. Y hacerlo también aunque no sea grave si luego vais a hacer algo mejor vosotros, o al menos intentarlo, si no lo vais a hacer, no os marchéis.
Es curioso pero no es posible un gobierno verdaderamente cristiano, sería imposible gobernar desde la moral cristiana pura. Cristo solo da una salida a los temas políticos: “Dad al César lo que es del César”, o sea no hagáis de César. Toda la doctrina está centrada en la ética personal, pero imposible normalmente de aplicar en una realidad donde hay de todo y se debe combatir contra fuerzas y actitudes en nada éticas y a menudo violentas.
Esta realidad imperfecta es la que debemos analizar para valorar esa idea del ‘mal menor’. Es la excusa normal para ese tipo de actitudes. Ningún partido es bueno, así que votemos al menos malo. Es en el tema del voto lo paralelo a: no hay nada a hacer como NS, hagamos lo que se pueda desde la derecha.

La base del error es que no se vota un bien imperfecto, algo bueno pero con errores o defectos, o imprecisiones, etc… sino que se vota a algo MALO, a un mal, aunque sea menor a otros.
Esta es la base de todo el problema. Uno puede votar a algo que es correcto pero con errores, lo que no debe hacerse nunca es votar a algo negativo aunque tenga algo positivo o sea menos negativo que otros.
No se puede votar a un sionista porque sea anti-islamista, ni a promotor de la droga o de la decadencia moral porque sea anti capitalista, ni a un centralista por ser anti separatista.
Apoyar algo esencialmente negativo no debe hacerse por más que se evite algo aun más negativo.
Pongamos un caso paralelo: si tienes un negocio y debes hacer un pedido, no debes dárselo a un auténtico miserable e indeseable como persona pero que es más barato o mejor. Quizás ganes menos pero es necesario evitar el mal menor. Haz el pedido a una persona normal, correcta si es posible, pero al menos no a un infame, hazlo a alguien decente aunque no sea perfecto, y aunque ganes menos.

Conclusión:
Si no hay ninguna opción buena, sin puntos realmente infectos, positiva, aunque imperfecta, no votes, es lo mejor, no prostituyas tu opinión en ese medio lamentable del voto masivo a partidos.
Si se presenta algo positivo, aunque sin posibilidad alguna, puedes votarlo, no por la utilidad del voto sino al menos como apoyo moral, aunque sin pretensiones de ganar.

BAU

Be Sociable, Share!

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

    ACEPTAR
    Aviso de cookies
    Web translate