EL VOTO FEMENINO: UNA CONQUISTA DE MIGUEL PRIMO DE RIVERA

1. El voto de la mujer no es fruto de una supuesta vanguardia legislativa de la II República sino de la dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1930), pues el Estatuto municipal aprobado en 1924 concedía derecho a votar y ser votadas a todas las mujeres cabezas de familia. Las primeras alcaldesas de la Historia de España surgieron gracias a esta norma. Casi 2 millones de mujeres tenían derecho a voto.

2. El proyecto constitucional de la dictadura, el de 1929, es elaborado por una Asamblea constituyente que cuenta en sus filas con 13 mujeres nombradas por Primo de Rivera (primera incorporación colectiva de mujeres a un órgano constituyente en la Historia de España). Esa Constitución que Primo de Rivera impulsó y que su caída de la presidencia detuvo, reconocía el derecho a voto para la mujer en todas las elecciones.

3. La izquierda CONTRA el voto femenino:

La diputada en las Cortes constituyentes de 1931 -II República- llamada Clara Campoamor era liberal y no izquierdista, militante de un partido españolista llamado Partido Republicano Radical liderado por Alejandro Lerroux. Ella defendió la inclusión del voto femenino en la Constitución de 1931. Se opusieron a ella el izquierdista Manuel Azaña y su partido ‘Accion Republicana’, así como la aguerrida Victoria Kent (del Partido Radical Socialista, ultraizquierda) o la diputada socialista Margarita Nelken, del PSOE. Los argumentos esgrimidos por las diputadas Kent y Nelken contra Campoamor radicaron en que la mujer era un ser alienado por su marido o el cura y por tanto no debería votar pues su reflexión no era racional ni crítica. El líder socialista Indalecio Prieto calificó el voto femenino como ‘letal’ para la República y también se opuso.

4. La DERECHA en bloque y parte de la izquierda (NO TODA) aprobó el voto femenino propuesto por Clara Campoamor, que se desencantaria de la izquierda, y que 5 años después huiria del Madrid frentepopulista en septiembre de 1936. Luego, en 1937, relataria en su obra magistral ‘La revolución española vista por una republicana’ cómo era el Madrid de las checas, los asesinatos y los juicios revolucionarios; el Madrid frentepopulista del crimen y la represión entre los meses de febrero y septiembre de 1936.

5. Así pues: el voto femenino fue una creación vanguardista de la dictadura de Primo de Rivera. Fue defendido contra los comunistas y contra muchos socialistas de la II República por una liberal de un partido españolista y centrista llamada Clara Campoamor, que tuvo que huir 5 años después de la zona roja (la ‘demócrata República’) para salvar su vida y así lo relató en una obra escrita en 1937.

6. Nada de esto es contado por la mentira histórica y oficial que por corrupción moral o por interés, utiliza mantras como que la II República o la izquierda trajeron el voto femenino.

De este modo ha construido la izquierda su falsa superioridad moral: con la mentira, la ocultación y la tergiversacion.

José Pérez 

 

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