… Y RAMIRO SACÓ LA PISTOLA

LEDESMA

El miércoles 8 de enero de 1930, en la cripta del Pombo, Ramón Gómez de la Serna organizó un banquete como tributo a Ernesto Giménez Caballero. Toda la intelectualidad de Madrid estaba allí, de Salinas a Sánchez Mazas, de Bergamín a Solana o Salazar Alonso.

Allí Alberti calentó el ambiente. Antonio Espina sacó amenazante una pequeña pistola de madera y Ramiro Ledesma le respondió con palabras más agresivas y una auténtica.

GeCé djo que los poetas siempre habían adelantado a los políticos en su devenir, y que eso era una manifestación simbólica de una futura guerra civil.

Otro de los presentes, Juan Aparicio, niega lo de la pistola, pero afirma la contundencia verbal de Ramiro.

GeCé lo reseñó para la Gaceta Literaria con una revelación: “El brillante acto acabó en la mayor cordialidad, ensayándose los primeros fogonazos del nuevo magnesio sin humo”.

Gutiérrez

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