TODOS EN PIE POR ESPAÑA

Todos los lectores de El Cadenazo (por algunos foros llamado “El digital más odiado de España”) se han dado cuenta de que en él convivimos redactores con múltiples ideas y criterios. Del Continuar >>

SEXO, MENTIRAS Y CINTAS DE VIDEO

Escuchaba hoy divertido una tertulia en la radio acerca de lo saludable de la ingestión de frutas, justo en el momento en que al hablar de la pera alguno de los comentaristas Continuar >>

CATALUÑA YA TIENE SU ANA FRANK

Hay que apuntalar la nueva versión de la historia, así que pasen y vean la triste historia de Pilar Duaygües, una joven republicana que vivió el conflicto de nuestra Guerra civil en Continuar >>

ANNA GABRIEL EN CHICHIPEDIA

Chichipedia se actualiza sóla, luego vienen los humanos y rectifican. En lenguaje teleco: han troleado la entrada. Gracias por las risas, anonymous. A. MARTÍN   https://es.m.wikipedia.org/wiki/Anna_Gabriel   Continuar >>

YA ESTABAN TARDANDO EN SACAR A HITLER

Si hay que demonizar, nada mejor que los nazis. Esta vez el tadem Hitler-Gobbles ejercen de Satanás-Abraxas en el aquelarre separatista. ¿Cómo se puede ser tan ignorante y tan hijo de puta Continuar >>

REVOLUCIÓN PATRIÓTICA, ÚNICA SOLUCIÓN

  Ante los acontecimientos desatados por la deriva sediciosa del Gobierno independentista de la región, nos hemos encontrado con una sorpresa. La sorpresa la ha dado el pueblo llano, la gente sencilla Continuar >>

ACIMJI EN BARCELONA EL 12 DE OCTUBRE

  El pasado día de la Raza y de la Patria 12 de Octubre, ACIMJI estuvo donde tocaba estar, en Barcelona, para gritar bien alto que España no se rompe y que Continuar >>

 

ENTREVISTA A JEAN THIRIART (VIII)

¿Qué importancia tienen la Asamblea Parlamentaria de Estrasburgo, el Consejo de Europa, etc?

Hay que distinguir tres estructuras. El Parlamento Europeo, fábrica de chácharas, como diría Lenin. Totalmente inútil. El Consejo de Ministros: es la Europa de las Patrias, tan querida a De Gaulle. Un cesto de cangrejos nacionalistas. De nacionalistas fijados, de nacionalistas estrechos. Sobre todo no de nacionalistas europeos. En tercer lugar, la Comisión. Este es el único órgano muy positivo, animado por una apertura a la Europa supranacional. Son técnicos. Hacen un buen trabajo administrativo, técnico, jurídico.

 

¿Qué piensa usted del Mercado Común?

El Tratado de Roma, firmado el 25 de marzo de 1957, contiene notables disposiciones. Por ejemplo, el principio de la libre circulación de mercancías, personas, servicios y capitales. El establecimiento de un régimen que asegure que la competencia no es falseada por los monopolios o por el mezquino proteccionismo nacional. La instauración de una política común en el dominio de los transportes. La institución de una Banca europea de inversiones.

Algunas de estas disposiciones positivas son aplicadas, otras han quedado como letra muerta, otras son saboteadas sistemáticamente por Francia e Inglaterra. En el Mercado Común, la sinceridad de los firmantes varía. Los más sinceros son los Países Bajos, Bélgica, Alemania, el Gran Ducado e Italia. Los tramposos permanentes en el interior del Mercado Común son Francia e Inglaterra. Porque tienen una estructura industrial débil, arcaica. Débil en Francia, arcaica en Inglaterra.

Los que son fuertes industrialmente hablando son los buenos jugadores en el seno del Mercado Común. Los que son débiles industrialmente son los malos jugadores. Los fuertes siempre han sido partidarios del libre cambio. El proteccionismo es el arma de los débiles, de los inadaptados.

El Tratado de Roma de 1957 no contiene ninguna disposición que prevea la creación de un ejército europeo. Y toda la tragedia está ahí. La Europa del Mercado Común es una Europa eunuca, castrada.

En 1954 se hizo una tentativa de creación de Ejército europeo. Fue torpedeada por los franceses. La coalición anti-CED (Comunidad Europea de Defensa) contenía a los gaullistas, las habituales marionetas de Moscú y la judería guiada por Mendès-France. Incluso el ridículo pequeño “Conde de París”, último vástago de la realeza, aprovechó para poner su grano de sal. El 28 de agosto de 1954, en la votación de la moción Aumeran, el parlamento francés, la “Asamblea Nacional”, rechazó el principio de un Ejército Europeo (CED) por 319 votos contra 264 y 12 abstenciones.

Históricamente, fue una tragedia. Que hizo y hará perder a Europa 40 o 60 años en la historia de la formación de su unidad.

Pero esto no ha sido suficiente. La demagogia de los jefes sindicales, que ha debilitado el instrumento de trabajo de manera gravísima (Francia es incapaz de fabricar un aparato fotográfico, una máquina de escribir, el menor instrumento de oftalmología, etc) ha llevado a los patronos a volverse hacia la automatización industrial. Bajo la presión de los acontecimientos se han logrado enormes progresos técnicos. Y estos acontecimientos son las huelgas, el absentismo obrero del lunes (la vuelta del fin de semana), la demagogia incesante. Una vez más la tecnología va a salvar lo que esta en juego en la aventura humana. La condición obrera ha mejorado de forma espectacular entre 1880 y 1980. Este progreso no se debe a Proudhon ni a Marx, sino a la tecnología industrial.

 

 

¿Hay un problema demográfico en Europa? En caso afirmativo, ¿cuáles son sus incidencias políticas y sociales?

Hay una relación directa entre la calidad de la vida y el número de hijos por matrimonio. Un alto nivel de vida corresponde a un freno de la natalidad. Por ejemplo, en Alemania Federal.

Hay otros factores, desde luego. Pero, por regla general, cuanto más elevada es la calidad de vida (clase social acomodada) menor será la natalidad. Hacer hijos parece una actividad de pobres. El instinto de reproducción -un instinto ya inscrito en la escisiparidad- sigue siendo poderoso. Actualmente, las mujeres jóvenes programan la llegada de sus hijos gracias al uso inteligente de métodos anticonceptivos. Los matrimonios tienen menos hijos que antes. La mortalidad infantil se hace razonable. Era horrorosa hace todavía cien años y demencial hace 150 años.

Louis-Ferdinand Céline ha hecho de ello el tema de su tesis de medicina en 1924: La vie et l´oeuvre de Philippe-Ignace Semmelweis. El problema demográfico debe ser comprendido a dimensión mundial, a dimensión planetaria. El universo solar conoce actualmente una explosión demográfica alucinante. Veamos algunas cifras:

Se estima que en el año -15000, a finales de la glaciación de Würm, había 10 millones de seres humanos en el planeta;

en el año -10000 se habían decuplicado y eran 100 millones.

Después de haber pasado, en tiempos de Julio César, a 250 millones.

En 1830 la especie humana alcanza sus primeros mil millones.

Entre 1830 y 1930 la población terrestre se duplica.

En el momento del Gran Crack de Wall Street éramos dos mil millones.

En 1982, somos 4 mil millones.

En el año 2000 seremos 7 mil millones (salvo guerras o medidas anticonceptivas en Africa, Asia y América del Sur).

Para 2030 (dentro de sólo 50 años) seremos 14 mil millones. Es demencial.

El problema no es aumentar la población de Europa, que ya es excesiva. El problema será decir a las gentes de Africa y Asia que tendrán que limitar sus nacimientos o ser destruidos. Se puede considerar la hipótesis, en el año 2010 o 2020, de guerras de pura eliminación humana.

Pues el ascenso demográfico se debe a las subrazas, a estas razas intelectualmente estériles que hasta 1850 ignoraban la rueda, la escritura, el cálculo. Es el ascenso de los pobres, de los incapaces.

Mi primera observación es la siguiente: no hay que considerar en absoluto un aumento de la natalidad en Europa, sino impedir por todos los medios -desde la persuasión a la guerra de eliminación- el ascenso de los negros, de los verdes, los azules y qué sé yo qué más.

La élite dirigente en la India y en la China comunista hace todo lo posible por frenar la natalidad. Sobre todo en China. Esta élite es consciente de sus responsabilidades. No ocurre lo mismo en Africa, en Indonesia, en Brasil…

Desde el consejo un poco irónico de Malthus, que predicaba la continencia a los pobres, las cosas han evolucionado mucho. Se ha llegado casi -y felizmente- a la contracepción de los pobres. Malthus había observado -y era exacto en su época- que las poblaciones crecían más deprisa que la producción de alimentos. Malthus ha influido a Darwin. Darwin ha influido a Marx. Y Marx, que ha metido las narices en todo, ha sido antimalthusiano con argumentos ridículos, con argumentos polémicos como el de la malvada “propiedad privada”. Fourier y Proudhon se han ridiculizado igualmente en el plano socio-científico.

En 1955 hubo en Francia una famosa reyerta entre Thorez y los médicos comunistas a este respecto. Hoy todos los dirigentes comunistas han sido ganados para una disciplina natalista moderna.

Personalmente, creo que la preocupación de Malthus en cuanto a la relación población/subsistencia está ampliamente superada. Lo que nadie parece haber advertido antes que yo.

El ascenso social se expresa entre otras cosas por la ampliación territorial de una familia-tipo. Una familia burguesa de 1880 se contentaba con un apartamento de 4 o 5 habitaciones en la ciudad. La misma familia burguesa de 1980 se construye su chalet en la zona periférica verde de una gran ciudad, posee una residencia secundaria y un emplazamiento para su yate o velero, llegado el caso. En cien años, la misma familia, la misma muestra social ha aumentado sus necesidades territoriales por cinco o por diez. Una ciudad como Bruselas, con la misma población sin cambios (1 millón de habitantes), ha cuadruplicado su superficie en 50 años. Los ricos y las gentes acomodadas han hecho construir en los alrededores. Un signo importante de la calidad de vida es el jardín personal. Los burgueses lo saben bien. Y tienen razón.

Mi teoría personal del neo-malthusianismo es que, por una parte, el nivel de vida se eleva con necesidades de territorios familiares (playa, mar, periferia) acrecentadas y que el planeta no es extensible. Ahí está el verdadero problema.

Las razas negras, amarillas, verdes y azules que actualmente proliferan sin reservas van a comprometer nuestro estilo de vida atestando el planeta. Si es que no reivindican incluso venir a invadir nuestras tierras de Europa o de los USA o del Canadá… Desde ahora, hay que escoger entre la Ratópolis de los cristianos y la Heliópolis del hombre mutante, de este post-homínido que voy a describir pronto.

La criminalidad bestial de los HLM franceses o de los bajos fondos neoyorquinos negros podía preverse. Desde hace 40 años han sido hechas numerosas experiencias de superpoblación sobre ratas en varias universidades.

Incluso en nuestros países avanzados los hombres viven ya en conejeras de hormigón. Conejeras de conejos o conejeras de ratas. Mi segunda observación será: la tierra habitable no es extensible en absoluto y las necesidades territoriales individuales crecerán con el progreso.

También está el problema del biotopo. Todos conocen la tragedia de la deforestación que asola la tierra desde hace más de 2000 años. China abrió el baile. Igualmente, la desertificación del centro de los Estados Unidos recientemente (hacia 1925/1930) por el cultivo intensivo del trigo en tierra de praderas. El trigo ha expulsado al césped. Ahora es la arena la que expulsa al trigo.

Ya somos demasiado numerosos con 4 mil millones de hombres en la Tierra para el respeto del biotopo. Me parece que el maximum absoluto debe ser de dos mil millones. Mi tercera observación será por tanto: relación de equilibrio entre biotopo y población mundial.

Evidentemente, mi discurso será mal recibido entre los curas en busca de almas, los capitalistas en busca de consumidores, los demagogos en busca de electores. Pero yo tengo razón contra todos estos irresponsables.

Pasemos ahora a la calidad de la raza entre nosotros, en el interior de nuestras sociedades blancas evolucionadas. La política demográfica debe ser selectiva, cualitativa. Es criminal conceder subsidios familiares para hijos de alcohólicos, para hijos tarados de padres tarados. Ese famoso cuarto mundo con el que se nos da la torrada es la escoria. Un simple reportaje televisado sobre los vagabundos de París le enseñará qué es ese cuarto mundo. La política de subsidios familiares debe ser selectiva. Algunas parejas tienen el deber político de procrear 4 hijos. Otras tienen el deber formal de hacerse esterilizar. En la televisión belga he asistido a emisiones demenciales, inspiradas por los intelectuales cristianos, sobre los tarados. Se hacen héroes de estos tarados. Se ha realizado un programa sobre el tema del “derecho a la sexualidad y a la familia” para disminuidos, tarados formales. ¿Para cuándo una nueva película italiana, un nuevo Satiricon sobre los amores de un Encolpio con bocio, de un Ascilto sifilítico hereditario y de un Giton alcohólico patológico?

Ninguna política de natalidad puede concebirse fuera de una estricta eugenesia, de una eugenesia positiva, selectiva. La mujer sana debe recibir del Estado un apoyo financiero total para procrear 3, 4, incluso 5 hijos. Estas procreadoras de alta calidad deben ser liberadas de toda preocupación material y financiera.

Nuestros hospitales están llenos en un 80 % por lo menos de tarados físicos o mentales. Pues en algunos países es de buen tono beber, cuando no ser alcohólico. Alcoholismo cultural. Mendès-France, al que habitualmente no trato con miramientos, ha intentado en vano luchar contra el alcoholismo. Hay que saludar esto. En Francia, actualmente, el déficit de la seguridad social corresponde exactamente al costo de los cuidados dados a las gentes afectadas por las consecuencias del alcoholismo, entre ellas la locura o los accidentes de carretera (agresividad alcohólica). En una sociedad racional, las enfermedades del tabaco y del alcohol no deben estar a cargo de la colectividad. El cáncer del fumador debe cuidarse en hospitales penitenciarios.

En una sociedad solidaria, comunitaria, comunista, el que se destruye el cuerpo y el espíritu se convierte en un incivil, en un delincuente.

Otro punto a tocar es el de la cantidad de hombres ordinarios que habrá que mantener para asegurar la perpetuación de la especie, y luego, pronto, su mutación controlada. Desde ahora hay que imaginarse el post-homínido.

Y después de haber examinado el problema cualitativo entre nosotros, hay que examinar el problema cualitativo a escala planetaria. La reproducción por sexualidad constituye un progreso determinante sobre la reproducción por escisiparidad. La sexualidad permite una mezcla continua, una redistribución continua de las cartas genotípicas.

La muerte individual no tiene otra razón que hacer sitio a este sistema de recombinación. La recombinación juega un papel fundamental en la evolución de los grupos vivientes, entre ellos el grupo humano. El papel de la sexualidad es ofrecer un proceso innovador permanente a la especie. Y no hacer vender la revista Playboy.

Gracias a esta mezcla enorme, en un momento u otro un gen hasta entonces inexpresado podrá manifestarse en una combinación favorable. Hace falta, pues, una cantidad mínima de hombres para esta mezcla continua. Pero no una cantidad ilimitada. Con uno o dos mil millones de especímenes humanos hay más que suficiente para perpetuar esta extraña lotería genética. En tanto que se haga con dos mil millones de buenos especímenes y no con 10 o 15 mil millones de especímenes inferiores o inútiles.

De los 4 mil millones de hombres que atestan el planeta, la gran mayoría no representa más que tubos digestivos dotados de palabra. Muchos son analfabetos, muchos sufren debido al ambiente la agresión de gran cantidad de taras físicas y psíquicas.

Debido al cosmopolitismo creciente (transportes fáciles, migraciones fáciles) se asiste a un innegable fenómeno de contra-raciación. Esto significa de contra-diversificación. En la especie humana el fenómeno de interesterilidad no ha aparecido (como en algunas especies animales) y ahora ya no tiene ninguna oportunidad de aparecer.

La teoría novelesca de Hitler sobre la raza superior contenía ciertamente, de una parte por pura intuición, pero de otra, también por observación, algunas intenciones dignas de retenerse. Aunque nada más fuera la intención eugenista. La ciencia nos demuestra ahora que la mezcla es positiva. Pero entonces se plantea el gran interrogante: ¿Qué especímenes hay que incluir en esta mezcla? ¿Blancos, amarillos, verdes, azules? ¿Todos o solamente algunos?

No se puede evocar seriamente el problema demográfico mundial sin ligarlo permanentemente con el de la calidad general de la especie humana banal. Va a haber que decidir con qué muestras humanas ordinarias será posible pasar al hombre-mutante, al post-homínido.

La tecnología también ha modificado la relación entre nivel de vida (de un jefe o de un acomodado) y el número de hombres a explotar para alcanzar este nivel. Luis XIV debía hacer sudar a 10000 jaiques allí donde ahora bastarían 100.

El problema demográfico debe abordar igualmente la manera de envejecer. Y la manera de envejecer está estrechamente ligada con la salud pública, con la higiene de vida.

De entrada, hay que subrayar que el retiro legal a los 60 años, y, en la actualidad, el pre-retiro a los 55 años son una demostración suplementaria del cretinismo demagógico. Ante la crisis económica no se ha encontrado en Bélgica nada mejor que animar, como en Francia, el retiro de gentes que todavía podían trabajar por lo menos 10 años.

Un hombre de salud media puede trabajar fácilmente hasta los 65 años y un hombre que haya llevado una vida atlética sigue siendo útil fácilmente hasta los 70 años.

La prolongación de la duración de la vida debería conducir, con toda lógica, al retroceso de la fecha de recepción de la jubilación. El problema de la salud de la 3ª edad me resulta bien conocido por mi profesión. Veo envejecer a las gentes y las veo perder la vista. Veo que no tienen miedo. En una palabra, las veo envejecer mal y estar mal preparadas para la muerte. También veo que se han vuelto inútiles en una sociedad anónima.

Una sociedad en la familia ha sido prácticamente destruida.

Para volver al problema de la demografía y a su examen bajo una luz sociológica, digamos, en primer lugar, que hay que concebir gentes de edad avanzada con buena salud. Esto es posible después de una vida entera llevada en la higiene, en los deportes. El viejo deteriorado constituye una triste carga para la sociedad. El viejo cuyo espíritu sigue estando vivo y en buena salud todavía es útil. Es un espectáculo que alegra mucho.

Dada la extensión de la duración de la vida, hay que prever para el futuro un cambio de profesión hacia los 40/50 años, una vuelta a los estudios de dos años y la elección de una nueva profesión que permita recomenzar una vida a los 50 años y trabajar hasta los 65 o 70. El problema de la monotonía profesional merece un estudio atento. El problema del mal rendimiento de la mayoría de los empleados y obreros de fábrica se debe al hecho de que no tienen el sentimiento de ser creadores. Antaño, el artesano amaba su oficio. El ebanista, el carpintero, el herrero, sentían íntimamente su producción. Se proyectaban, de manera muy personal, muy íntima, en lo que producían. Muchas enfermedades psicosomáticas modernas se deben a conflictos o a inapetencias de trabajo.

Personalmente, estimo que cada individuo debería haber ejercido dos profesiones en su vida. La primera, de los 25 a los 45 años, y la segunda, de los 45 a los 65 años. Para romper la monotonía, en primer lugar. Luego para “airear” y enriquecer todas las profesiones mediante aportaciones nacidas de “nuevas combinaciones”.

La vocación profesional resulta en general de una vocación poco estudiada. A los 18 años es demasiado pronto para escoger con inteligencia una profesión. Imaginando la doble profesión (25-45 años seguida de otra de los 45-65) se tendría la garantía para la segunda profesión (45-65 años) de una vocación realmente bien estudiada. Se podría considerar incluso la primera profesión como “social” y obligatoria (en beneficio del Estado) y la segunda como personal y libre. De elección libre. Se pueden encontrar nuevas razones de vivir en nuevas razones de trabajar. Hay, por tanto, una aproximación dinámica del problema del pretendido envejecimiento de las poblaciones. Algunos son viejos e inútiles a los 50 años. Otros son vigorosos y útiles a los 70.

Envejecer mal es frecuentemente un reflejo de la estupidez. No hay más preocupaciones que las egoístas. O intelectuales, o manuales, o deportivas. El cerebro se bloquea entonces en lo “repetitivo”. Jamás ha sido acostumbrado a combinar conceptos nacidos de observaciones. Sin combinaciones, se acaba en la esterilidad, en la chochez. La jubilación a los 55 años acentúa más el problema.

Un aspecto técnico-histórico de la demografía hace observar que, hasta 1840 o 1850 la única fuerza de trabajo era la fuerza física de los hombres. La máquina de vapor no ha encontrado su aplicación más que en ese momento, hace aproximadamente 150 años. No más. Luego ha venido la energía eléctrica, de fácil transporte. La construcción de la muralla de China por el unificador de China, el Emperador Ta´in Che Huang-Ti, en 200 antes de JC, ha movilizado a millones de hombres. Hoy una compañía japonesa de obras públicas podría volver a construir esta muralla solamente con 10000 obreros. Lo mismo vale para las Pirámides, que han necesitado centenares de miles de hombres. Una compañía de ingenieros civiles venida de Italia puede rehacer las Pirámides en dos años.

Si pongo estos ejemplos es para demostrar que el futuro de la especie humana no necesita miles de millones de hombres.

Personalmente, como he dicho más arriba, estimo en 2 mil millones de hombres la cifra actualmente razonable para la población terrestre. En un siglo, habrá que reducirla a 1,5 o incluso a mil millones. La aventura sobrehumana no necesita más de mil millones de individuos para el universo solar.

 

ALB-010